Ten con Ten, ver y ser visto… si puedes entre tanta gente

20 12 2012

Una de las grandes pasiones confesadas de este primate es la gastronomía y los restaurantes, como bien sabéis. Hace unos días nos fuimos de celebración a Ten con Ten, posiblemente el restaurante más de moda de Madrid. Conseguimos mesa reservando con más de 15 días y con suerte, ya que nos pusieron en lista de espera y aprovechamos una baja. ¡Y eso que íbamos un lunes!

Ten con Ten

En pleno barrio de Salamanca de Madrid se encuentra Ten con Ten —segundo local del prestigioso El Paraguas, sito a pocas calles—, que cierta princesa puso de moda hace cosa de un año y se mantiene en la cresta de la ola. Es un localmuy grande, con una aire muy “americano” —dícese estadounidense—, al que accedes por el gran bar presidido por una enorme barra rodeada de mesas altas. Después hay dos comedores, bien repartidos en diferentes pisos y ambientes. Todos ellos hasta la bandera de gente, incluyendo famosos y famosetes.

Dado el ambiente del local nos decidimos a cenar con cócteles. Con un aire Mad Men, sin humo, lo que apetecía era un par de Dry Martinis. En todo caso, lo más cansino es que ante la enorme afluencia de comensales, los camareros, que son muchos, están saturados de trabajo. Por tanto el servicio de mesa es algo lento.

En cuanto a la comida —que al final es lo que más nos interesa—, Ten con Ten ofrece una carta bastante original, con un equilibrio portentoso entre platos clásicos como el cochinillo o la merluza en salsa verde, y ofertas más arriesgadas, como las croquetas de tigre —el del mejillón no el de Bengala jejeje—. Nosotros nos decantamos por las susodichas croquetas, que estaban francamente buenas; la tosta de cebolla, que no aporta nada al mundo gastronómico; la hamburguesa de rabo de toro, muy recomendable, y un buen pez mantequilla con mantequilla de trufas. De postre cerramos con una isla flotante que hacía mucho que no me la encontraba en una carta… y no me pude resistir.

CóctelEn cuanto a los vinos —aunque como ya digo nos dedicamos al mundo de la coctelería— tienen una bonita bodega y una carta de vinos españoles muy interesantes, aunque para un restaurante como este no tener referencias de otros países chirría un poco.

En todo caso, Ten con Ten es un restaurante muy digno y, sobre todo, divertido, con ambientazo todos los días de la semana.

¡A disfrutar!

Calificaciones:

Calidad de la comida: 16/20. Carta equilibrada entre platos clásicos y modernos, bien definidos en general.

Servicio: 15/20. Aunque hay mucho, resulta un poco lento ante la cantidad de comensales, ambientes, pisos… que hay que cubrir.

Diseño: 18/20. Bonito, moderno, muy neoyorkino.

Ambiente: 19/20. Lunes y lleno total, incluso con cola para entrar, sin duda muy divertido, su mejor virtud.

Carta de vinos: 16/20. Referencias españolas a buen precio y de calidad, pero en un restaurante como este se echan de menos más referencias extranjeras. Buena carta de coctelería.

Calidad precio: 16/20. Pagas más por el ambiente y porque es un local de moda que otra cosa, fácilmente más de 60 € por persona.

Nota final: 16,5/20

(La calidad de la comida y el servicio se valorarán con coeficiente doble).

Ten con Ten

Calle Ayala, 6

28001 Madrid

915 759 254/ 915 784 659

http://www.restaurantetenconten.com

restaurantetenconten@gmail.com

croquetas tigre

Tosta de cebolla

La bodegaPez mantequilla con mantequilla de trufaHamburguesa de rabo de toro





Las recetas de Lynne: Tarta de chocolate con sorpresa

19 12 2012

Nuestra amiga Lynne también se apunta de nuevo al Enopitecus y esta es la última tarta que nos ha dado a probar. Magnífica:

 

Ingredientes:

175 g de remolacha cocida (esta es la sorpresa)

175 g de almendra molida

125 g de cacao en polvo

250 g de azúcar moreno

1 cucharadita de levadura en polvo

3 huevos

2 cucharaditas de esencia de vainilla

200 ml de aceite de oliva virgen extra

 

Tarta de chocolate y sorpresa

Elaboración:

Lynne lo remueve todo a mano, con cucharas de madera y metal y un tenedor.

Precalentar el horno a 170º C o turbo a 150º C.

Engrasar y forrar la base de un molde circular de 20 cm de diámetro, mejor con el fondo desmontable.

Rallar la remolacha, más bien gruesa (ojo, al terminar, las manos se quedan completamente moradas, ¡lávatelas rápidamente!).

Mezclar las almendras molidas, el azúcar, el cacao y la levadura, hasta que estén bien integrados.

En otro cuenco grande, batir los huevos, añadir el aceite y la vainilla y mezclar bien con un tenedor.

Añadir la remolacha rallada a la mezcla de huevos y aceite y volver a mezclar bien.

Añadir los ingredientes secos en tres veces, mezclando bien cada vez antes de añadir más.

Hornear enseguida durante 50-60 minutos, comprobando con un palillo hasta que salga limpio y sin migas húmedas.

Dejar enfriar encima de una rejilla durante 10 minutos y luego desmoldar y dejar enfriar.

Se puede servir con helado de frutas del bosque o de vainilla, o con crème fraîche. La textura del bizcocho es muy jugosa y quebradiza.

 

Fácil, sencilla y muy rica.

Que disfrutéis.





StreetXo, David Muñoz en estado puro y para todos

13 12 2012

Ya sabéis, queridos lectores, que soy un gran admirador de David Muñoz y que DiverXo, su restaurante, me parece uno de los mejores no solo de Madrid sino de España y parte del extranjero. Así que os sigo recomendando a todos que cuando queráis daros un homenaje en Madrid reservéis con tiempo.

StreetXo1

Bueno ¿por qué volvemos a hablar de DiverXo? Pues porque David y su equipo han abierto en el espacio Gourmet Experience de El Corte Inglés de Callao una barra/puesto de nombre StreetXo. El domingo pasado aprovechamos el paseo dominical para acercarnos hasta allí… y merece la pena. StreetXo es divertido, rápido, ruidoso, macarra y se come bien, muy bien. Además, en domingo o en lunes, los días que DiverXo cierra, nos encontraremos con el mismo David y su cresta sirviéndonos como uno más.

StreetXo es una barra alrededor de una cocina en la que los chefs son camareros y los comensales, de pie, asisten en primera línea al espectáculo culinario. StreetXo es un lugar donde los ingredientes —ningún plato de David tiene menos de 15—, ollas, woks, fuegos, aromas, música cañera, colores estridentes… se mezclan para crear una experiencia muy divertida. Una carta corta de no más de ocho platos pero todos con el toque de David Muñoz. StreetXo es la voluntad de su dueño por acercarnos la comida callejera de Nueva York, de Singapur, de Tokyo… de ahí su nombre.

Nosotros nos decantamos por el cocido Madrid-Tokyo —unos especiales dim-sums, una de las grandes especialidades de David—, las gambas al vapor de pollo al ajillo y el chilli crab —difícil de comer pero sencillamente espectacular, para mojar pan, y más con el pan dulce que te ponen—. Todo regado con unas cervezas Alhambra a morro. Salimos por algo más de 20 € por persona. Sin duda una experiencia gastronómica deliciosa y sorprendente que no se puede clasificar con los parámetros habituales de este blog.

StreetXo en Gourmet Experience de El Corte Inglés de Callao.

eléfono: +34 915.54.57.03

Dirección: 9ª planta del centro de Plaza de Callao, 1, Madrid.

StreetXo5

Cocido Madrid-Tokyo

Gambas al vapor de pollo al ajillo

ChilliCrab





Valenciso: Audaces Fortuna Iuvat

7 12 2012

Ya era hora. He vuelto. Después de una larga ausencia por motivos técnicos, profesionales y…, fundamentalmente, por vagancia pura y dura aquí estoy. Recuperamos al enopitecus. Algunos me echaríais de menos, otros seréis nuevos y muchos ni os habréis dado cuenta de este paréntesis.

En este punto es obligatorio regresar al inacabado reportaje sobre La Rioja que empecé hace más de seis meses y el artículo más necesario para mí es el de las bodegas Valenciso.

La bodega y las oficinas

La bodega y las oficinas

El 2 de abril de este 2012 que está a punto de acabar tuve el privilegio de visitar de la mano de Carmen Enciso y Luis Valentín sus instalaciones en Ollauri. Ambos son, como ellos mismos se llaman, los Valencisos. El cerebro, el corazón, las manos… que hay detrás de uno de los vinos más personales de la D.O.C. Rioja.

Carmen y Luis llevan trabajando juntos 28 años, hoy a lo mejor ya 29, siempre en el mundo del vino. En 1998 decidieron “independizarse”, unir sus apellidos y emprender la aventura de Valenciso. Audaces Fortuna Iuvat reza su escudo de armas —“la fortuna favorece a los audaces” cita del libro X de la Eneida de Virgilio— y sin duda así es. Estos dos valientes, cual modernos troyanos, han fundado su propia Roma.

La bodega y los viñedos

Constancia, trabajo y decisión. Estas tres palabras definen a nuestros protagonistas que poco a poco han ido forjando su pequeño imperio, piedra a piedra —o mejor dicho uva a uva—. Su primera cosecha es la de 1998, cuando compran por primera vez uva y con 100 barricas empiezan a elaborar su primer vino. Desde este mismo momento se cimentan las bases de Valenciso: no venden su primera botella de 1998 hasta 2003, ya que Valenciso es un reserva. Siempre.

Hoy, además de Carmen y Luis, cinco personas trabajan en las bodegas, producen unas 100.000 botellas anuales, más del 80% de la uva proviene de viñedos propios y las instalaciones son suyas, construidas prácticamente con sus propias manos.

Valenciso tiene viñedos en los municipios de Ollauri, Briones, Haro, Rodezno y Villalba, todos en la La Rioja Alta, todos ellos de Tempranillo. Tanto durante la visita a las instalaciones como en la cata posterior, ambos nos insistieron en la importancia del viñedo. Para ellos ―aquí se nota la tradición francesa y riojana―, el vino empieza en el viñedo y para hacer un buen vino hay que trabajar las vides bien. Son fervientes seguidores de la viticultura sostenible, de la producción integrada y razonada. Los que me conocéis ya sabéis que en casi todo pienso que en el centro está el punto de equilibrio, y esta forma de trabajar la tierra y la vid es el centro, a medio camino de lo industrial y lo ecológico. Ejemplo claro es que no emplean productos contra plagas a menos que exista peligro real y contra estas no usan más que productos de contacto, que no penetren en la uva. Es interesante el ejemplo que nos daban. Para evitar el ataque de las polillas han buscado alternativa a los insecticidas: ponen alambres impregnados de feromonas femeninas de polilla que confunden a los machos y hacen que no encuentren a las hembras.

Del mismo modo, son conscientes de que para hacer un gran vino es necesario elegir calidad frente a cantidad por lo que jamás tienen rendimientos superiores a 5.000 kilos por hectárea. Así, desde la primera poda, que siempre es manual, buscan conseguir esa producción. También para llegar a este objetivo cualitativo la vendimia es a mano, realizada por vendimiadores con experiencia que llevan a cabo la primera selección de la uva mientras la recogen. Todo esto aumenta los costes, calculan que al menos un 25%, pero el resultado es evidente.

La elaboración

Los racimos llegan a la bodega para ser despalillados —ya sabéis, para separar los granos del raspón—, pero no hay estrujado de las uvas ya que no buscan colores intensos y dan más importancia a las cualidades aromáticas y gustativas que el fruto entero puede dar. Además, quieren que el grano fermente entero para dar una cierta maceración carbónica. Despalillada la uva, se traslada a depósitos de cemento. En estos se desarrollarán las dos fermentaciones con temperaturas controladas y remontes mecánicos. Tras la fermentación alcohólica se realiza un suave prensado neumático en grandes prensas que permiten el prensado de cada depósito de una sola vez. Este se realiza de forma larga y muy suave, por lo que se extrae menos vino —una pérdida de alrededor del 18%— pero se mantiene mejor la frescura.

Luis Valentín con los depósitosLa fermentación maloláctica se realiza de forma natural cerca ya del verano, también en los depósitos de cemento, que dan mejores características de longevidad. Estos depósitos están recubiertos en su interior por una película de fibra de vidrio y resinas, así son estancos y no hay contacto directo entre el cemento y el líquido. En ellos permanecerá el vino otro año después de su crianza en barrica antes de ser embotellado.

La crianza también es muy cuidada. Los Valencisos usan barricas de roble francés de la prestigiosa marca Radoux, que renuevan por tercios. Es decir que el parque de barricas se compone de un tercio de barricas nuevas, otro tercio de un año y el último de dos. Usan tostado medio porque lo consideran el más adecuado para las características propias de la variedad Tempranillo. Los vinos pasan un mínimo de 12 meses en estas barricas, dependiendo de cómo vean de su evolución en las frecuentes catas que van realizando. Normalmente esta crianza ronda los 16 meses. La apuesta por el roble francés se debe a la elegancia de su aporte aromático y la longevidad y estabilidad que proporciona al vino.

El blanco

Desde hace poco, Carmen y Luis elaboran con cuidado unas pocas botellas, unas 5.000, de vino blanco. Utilizan Viura y Garnacha blanca procedentes de viñedos seleccionados por su edad y sus suelos de características arcilloso-calcáreas. El vino se fermenta en barricas de roble del Cáucaso y también tiene una crianza de 9 meses.

La cata de los vinos

Y lo que más me gusta, la cata de los vinos.

Valenciso blanco 2009, fermentado en barrica, 70% de Viura y 30% de Garnacha blanca, 12,5%. Tiene un color pajizo con reflejos dorados. Aromas finos, limpios y de bastante complejidad en los que destaca el equilibro entre la fruta (manzanas verdes) y los aromas de panadería (levaduras). En boca si bien no es muy voluminoso sí tiene un perfecto equilibro, con una acidez marcada que lo hace muy fresco y con una destacada concentración, meloso. Es suave, sorprendentemente sabroso y largo. 84/100

Valenciso 2004, 14 meses en barrica, 100% Tempranillo, 14,5%. Es un vino de color cereza, luminoso, de capa media. Sus aromas son envolventes, limpios y complejos. Destaca el equilibrio entre los frutos rojos maduros, los balsámicos, las especias suaves y cierta mineralidad. En boca es muy estructurado, con volumen, una sobresaliente integración del alcohol y la acidez y un peso notable. Además resulta sedoso, sabrosísimo y largo. Un vino de carácter atlántico especial. 92/100

Valenciso 2005, 16 meses en barrica, 100% Tempranillo, 14%. Cuando lo catamos, todavía no había salido el 2006, era un vino rojo cereza con un ribete estrecho aún morado, ¡pese al tiempo en barrica! Los aromas resultan muy intensos, limpios y complejos; la fruta licorosa domina con notas intensas de especias y regaliz. En boca es estructurado, con volumen y equilibrio aunque con algo menos de peso que el anterior, lo que no quiere decir que no lo tenga. Es suave, sabroso y largo. Probablemente esté mejor hoy… ¡Tengo una botella en casa, la cataré este fin de semana para comparar! 90/100

Espero que hayáis disfrutado. Desde aquí mis saludos a Carmen y Luis, que sigan haciendo estos magníficos vinos y que me perdonen algún día la tardanza en escribir este post. ¡Gracias!

Compañía bodeguera de Valenciso

Dirección: Calle Nájera, 0, 26220 Ollauri, La Rioja
Teléfono: 941 30 47 24
P.D.: Aquel día tuve muy poca, pero que muy poca inspiración fotográfica, así que os recomiendo que os metáis en su página web que tienen fotos mucho mejores. Además con la buena conversación se me fue el santo al cielo e hice muy pocas…
La nueva etiqueta




Antonino Izquierdo Vendimia Seleccionada 2006, potencia controlada

18 05 2012

Antonino Izquierdo Vendimia Seleccionada 2006, Bodegas Izquierdo, D.O. Ribera de Duero, 95% Tinta Fina y 5% Cabernet Sauvignon, 14,5% de alcohol, unos 32 €.

Hoy iba a hablar de un vino que no me ha convencido demasiado, pero como es viernes, y todo el mundo sabe que es el mejor día de la semana, he decidido escribir sobre uno que me ha encantado.

Se trata de un Ribera de Duero que a priori puede recordarnos a esos vinos internacionalizados de gran expresión, esos que llaman parkerizados. Pero es mayoritariamente Tempranillo y tiene cierto carácter propio. El Vendimia Seleccionada es una edición limitada a 4.000 botellas que se elaboran cuidadosamente con el fruto de viñas de más de treinta años. La fermentación maloláctica se hace en barricas de roble francés en las que luego se cría durante unos siete meses.

El vino en copa tiene un color picota intenso y limpio, es muy opaco pero brillante, sin evolución. Sus aromas son intensos y, sobre todo, muy limpios y de gran complejidad. Detectamos una fuerte presencia de aromas de frutos rojos algo licorosos que se acentúa en boca. También, bien integrados, detectamos pimienta negra, ciertas notas metálicas, flores rojas, madera bien integrada y balsámicos. El do de pecho lo da en boca. Tiene una estructura casi perfecta, es muy voluminoso gracias al alto grado alcohólico pero este está muy integrado proporcionándole equilibrio, con una buena acidez y suficiente peso en boca. Además es muy suave, sabroso y con una gran longitud. Sencillamente, me encanta.

Nota: 93/100

A disfrutar.





Un viaje entre vides y bodegas: Rioja Alta S.A.

8 05 2012

Rioja Alta S.A.: donde lo clásico sabe encontrarse con lo moderno

Hace muchos días que os tengo abandonados y este reportaje sobre Rioja me está costando más de lo esperado. Pero bueno aquí estoy de nuevo, y como dicen, más vale tarde que nunca.

Hoy toca hablar de una bodega con un especial significado para Rioja y para mí. En el caso de la denominación porque produce algunos de los vinos más emblemáticos y con más prestigio de España. En el mío porque desde niño he oído hablar a mi abuelo sobre el 890 y el 904 como las marcas favoritas de su padre, y ya se sabe que lo de casa siempre trae buenos recuerdos. Por estos dos motivos era obvio que había que ir a visitar sus instalaciones en el Barrio de la Estación de Haro. Además, la excepcional visita y la cata que nos hizo Samuel Fernández no tienen precio y mantienen el mito (los vinos también lo hacen, el Viña Ardanza 2001 ha sido uno de los que más nos han gustado últimamente en este nuestro blog: http://enopitecushispaniense.com/2012/03/22/vina-ardanza-2001-reserva-especial-un-rioja-de-esos-que-hay-que-tener/).

Empecemos con un poco de historia…

Una bodega a caballo de tres siglos

Mientras la filoxera hacía estragos en Francia en la segunda mitad del siglo XIX, Rioja se convertía en la primera región vinícola española en elaborar vinos con los métodos modernos importados de nuestros vecinos galos. En 1890, mientras Haro se convertía en una de las primeras ciudades en tener luz eléctrica ─con Jerez de la Frontera, otra capital enológica española─, en pleno Barrio de la Estación, donde ya se encontraban las bodegas López de Heredia o C.V.N.E, nacía la Sociedad Vinícola de la Rioja Alta. Sus fundadores fueron Daniel Alfredo Ardanza, Saturnina García Cid, Dionisio del Prado, Felipe Puig de la Bellacasa y Mariano Lacort. Esta sociedad pasó a denominarse sencillamente Bodegas Rioja Alta un año después y, en 1941, tomó su nombre actual: Rioja Alta S.A.

La historia de estas bodegas está repleta de efemérides notables o sencillas que van configurando su carácter. Sin duda las dos principales son la de su fundación en 1890 y la de la fusión con bodegas Ardanza ─propiedad del primero de los fundadores mencionados─ en 1904. Años tan fundamentales que tienen su propia marca y son hoy los dos buques insignia de la bodega: Gran Reserva 890 y Reserva 904. Por normativa se les hizo eliminar el primer número del año para no llevar a equívoco en las etiquetas. Etiquetas en las que desde casi el principio, 1892, figuró el logotipo de la empresa: el río Oña rodeado de robles.

Rápidamente, sus vinos se convirtieron en referencias enológicas en España y en el extranjero. En 1942 se registró la marca Viña Ardanza que hoy se ha convertido en su referencia más famosa. En 1950, tras más de medio siglo de elaboración propia, dejaron de fabricar sus propias barricas ─noble arte que recuperaron en 2002─. Años después, en 1974, crearon la marca Viña Arana, una de las más conocidas y a la vez más por descubrir, y en 1978 se registró, en honor de uno de los presidentes, Viña Alberdi, que cambió el nombre del tradicional Tercer Año. En los años ochenta empieza la aventura fuera de La Rioja con la compra de Lagar de Cervera en Rías Baixas, al que se añadirá Áster, que se funda entre 1990 y 1991, en Ribera de Duero. En estos años noventa la bodega deja de elaborar vinos jóvenes y en 1995 se hace cargo de Torre de Oña, en La Rioja Alavesa.

Hoy las bodegas Rioja Alta S.A. tienen más de 750 hectáreas de viñedo que se reparten en: Rioja Alta (518 ha), Rioja Baja (70 ha), Rías Baixas (75 ha) y Ribera de Duero (95 ha). El grupo sigue lanzado hacia adelante con una gran cantidad de sus vinos en el club de los “90” ─es decir, que tienen 90 o más puntos otorgados por los críticos más prestigiosos, sobre todo Parker y yo ;-) , sí no he podido evitarlo─ y está presidido por Nicolás Alberdi, bisnieto de uno de los fundadores.

La bodega

Volvamos al presente. Rioja Alta es una bodega que se ha ampliado mucho pero a día de hoy su sanctasanctórum sigue estando en el centenario edificio del Barrio de la Estación, aunque su producción se realiza en sus modernas instalaciones de Labastida, a poquitos kilómetros. Allí, en depósitos de acero, elaboran: Viña Alberdi, Viña Arana, Marqués de Haro, Viña Ardanza, Reserva 904 y Gran reserva 890. Sus marcas más tradicionales y las que más me interesaba ver ─para otro momento dejaremos Torre de Oña y sus otras denominaciones.

En Labastida se realizan las fermentaciones alcohólicas y malolácticas del mosto obtenido por vendimias manuales en viñedos propios. El 85% de toda la uva es Tempranillo. Del mismo modo que la vendimia es manual para cuidar el producto al máximo, todos los procesos en la nave de Labastida son mediante gravedad. Hasta el año 1996 la producción del vino se hacía en las instalaciones de Haro en grandes tinos de madera ─estos se conservan e incluso se cuidan como si fueran a ser usados, que nunca se sabe─. Con las técnicas más modernas, y una más que inteligente utilización de la arquitectura, se contralan temperaturas, remontados, etc.

En la crianza se mantiene la tradición. Las barricas son siempre 100% de roble americano (salvo en el caso de Marqués de Haro), pese la actual preferencia generalizada por el roble francés. Se hacen en la propia tonelería, con maderas provenientes de bosques de Ohio y Kentucky. Hoy Rioja Alta S.A. tiene un parque de barricas de alrededor de 30.000, que se cambian cada cuatro años. Es decir que el 25%, nada más y nada menos que 7.500, son fabricadas todos los años por el maestro tonelero y su equipo. Por regla general se hacen trasiegas semestrales, siempre manteniendo la tradición riojana, es decir: a la luz de la vela.

Cabe destacar la nave Vigier ─en honor al primer enólogo de la casa─ donde hoy se cría durante seis años el famoso 890, el buque insignia, que luego pasará otros cinco reposando en botella.

Paseando por las instalaciones clásicas de la firma, además de miles de barricas y un botellero para el “descanso” de más de dos millones de botellas, encontramos los viejos tinos. Sobre ellos se ha construido un tejado, que deja ver la parte superior de estos, donde están las áreas de encuentro y de experimentación y se investigan diferentes formas de elaborar y criar el vino. De aquí saldrá el particular Marqués de Haro, el que podríamos denominar vino de garaje de la casa. No nos podemos olvidar de mencionar el “Joyero” donde conservan botellas de muchas de la añadas. La verdad es que “Joyero” queda más bonito que “Cementerio” como lo llaman en otras bodegas, y además lo tienen limpio como la patena.

Pero vayamos al meollo, que aquí lo que interesan son los vinos, ¿no?

 

Los vinos

En Bodegas Rioja Alta S.A. se embotellan los siguientes:

-          Viña Alberdi, heredero del mítico Tercer Año. 100% Tempranillo con dos años de crianza en barrica, el primero en barricas nuevas y el segundo en barricas en su tercer año. Hoy se comercializa el 2006,

-          Viña Arana, uno de los “hijos” más jóvenes de la bodega y considerado por algunos críticos como el gran desconocido e infravalorado de Rioja. Elaborado con 95% de uva Tempranillo y 5% de Mazuelo; una vez pasada la doble fermentación pasa tres años en barricas de tres años. Hoy se vende el 2004.

-          Viña Ardanza ─que catamos y del que luego hablaremos un poco más─ es el vino con más proyección de la bodega y el que ha sufrido el lavado de cara más profundo en su presentación. Elaborado con un 80% de Tempranillo y un 20% de Garnacha, que se crían por separado, la primera treinta y seis meses y la segunda treinta, en barricas de cuatro años para la primera variedad y de dos y tres para la segunda. Hoy se vende también el 2004.

-          Marqués de Haro, como hemos dicho el vino experimental, el vino de garaje de la bodega. Elaborado con 85% de uva Tempranillo y 15% de Graciano. La primera pasa doce meses en barrica, el 60% de roble francés nuevas y el 40% americanas. La Graciano solo en americana nueva. En la actualidad encontramos en el mercado el 2005.

-          Gran Reserva 904, en este caso ya entramos en el primero de los dos vinos más tradicionales y de alta gama, con 90% de Tempranillo y 10% de Graciano. Pasa cuatro años en barrica y hoy el más reciente que se vende es la añada 1998.

-          Gran Reserva 890, 100% Tempranillo, pasa seis años en barrica y hoy podemos comprar la añada 1995.

De estos dos últimos me compré una botella para hacer una cata lo antes posible…

Estos son sus vinos. Marcas muy conocidas por todos y referencias esenciales en la denominación Rioja. Pero la visita no se queda aquí.

Samuel, después de este estupendo recorrido por la historia, la bodega y los vinos, nos llevó a la sala de cata. Ahí catamos juntos vinos de cada una de las bodegas de Rioja Alta S.A. Por lo tanto hicimos un viaja a Rioja Alta, a Rioja Alavesa, a Galicia (Rías Baixas) y a la Ribera del Duero. De todos haré una ficha de cata pero os adelanto las notas:

El Lagar de Cervera 2011, D.O. Rías Baixas, un 77/100; el Viña Ardanza 2004, un 90/100, casi tan fabuloso como el estupendo 2001; Áster Crianza 2006, D.O. Ribera de Duero, un 80/100, y el Torre de Oña 2007, D.O.C. Rioja (pero en este caso de La Rioja Alavesa), un 79/100. Una fantástica cata que os detallaré en próximas semanas y que certificaremos con un par de botellas de Viña Ardanza 2004 que me traje también para Madrid.

Conclusión

Visita recomendada y obligada a una bodega donde se producen grandes vinos clásicos de Rioja elaborados aunando lo más moderno con lo más clásico. Sin duda se trata de un lugar donde se guarda la esencia riojana siempre con la máxima calidad. Ya tengo ganas de catar esos 890 y 904 para disfrutarlos y contaros la experiencia, que a buen seguro tiene que ser fabulosa.

No me queda más que dar las gracias a Rioja Alta S.A. y, sobre todo, a Samuel Fernández que se pasó toda la mañana con nosotros para enseñarnos todas la instalaciones y soportar una tras otra, y sin perder la sonrisa, mis interminables preguntas. ¡Así que muchas gracias!

Rioja Alta S.A.

Avda. de Vizcaya, 8

26200 Haro, La Rioja

riojalta@riojalta.com

www.riojalta.com

¡Qué disfrutéis!

 

¡Qué disfrutéis!

 

 

 

 





El Club Allard, gastronomía para los cinco sentidos

19 04 2012

En nuestro recorrido por los restaurantes de España, habitualmente madrileños, no podía faltar uno de los más recientes dos estrellas Michelín de Madrid —con Diverxo, que ya hemos reseñado en este vuestro blog—: El Club Allard. Así que aprovechamos el inexorable paso del tiempo, es decir mi cumpleaños, para conocerlo. Otra vez ¡Bingo!

Creo que, de nuevo, no voy a dar demasiadas pistas sobre los platos y tampoco voy a poner fotografías —aparte de no haberlas hecho, que uno iba a disfrutar y las de su página web son excelentes— por no desvelar parte del disfrute.

El Club Allard está conducido por la tímida y atenta batuta del chef Diego Guerrero. Desde 2003 está abierto al público en lo que antes era un club privado del mismo nombre en uno de esos maravillosos edificios palaciegos de la calle Ferraz. Hoy el restaurante ofrece tres menús diferentes que podemos resumir en el corto, el clásico —donde se conjugan los platos más apreciados de la cocina— y el de mercado —digamos el innovador—. Consideramos oportuno, dada que era nuestra primera visita, que debíamos decantarnos por el clásico, teníamos que conocer los clásicos del chef.

La experiencia es impresionante. Tal y como titulamos este post, es realmente digna para los cinco sentidos. Durante la cena usas todos ellos y por eso no quiero desvelar demasiado. Mini Babybels salados, huevos dulces, peceras comestibles, humos aromáticos, etc. Unos platos excepcionales, quizá algo escasos, servidos con extremo esmero. A esto hay que añadir una carta de vinos bastante decente, con muy buenas referencias que están muy poco hinchadas. En nuestro caso bebimos un Château Lafleur-Gazin 2006 de AOC Pomerol por unos 60 € mientras que en tienda está a algo más de 40 €.

Sin duda una divertida experiencia que os recomiendo a todos los que os guste la buena gastronomía. Dependiendo del vino y del menú que toméis la factura saldrá por unos 100 € por persona, más o menos.

¡A disfrutar!

Calificaciones:

Calidad de la comida: 19/20. Sabrosa, fresca y con texturas muy interesantes. Apetece seguir comiendo.

Servicio: 20/20. Impresionante. Te pide la comanda el mismo Diego Guerrero y te atienden unos muy hábiles, serviciales y educados camareros.

Diseño: 18/20. Un bonito marco, quizá un poco clásico.

Ambiente: 18/20. Era miércoles y estaba algo vacío, pero es un sitio tranquilo ideal para ir en pareja.

Carta de vinos: 18/20. Buenas referencias a precios bastante adecuados.

Calidad precio: 17/20. Un restaurante caro pero pagas una experiencia completa. Quizá las cantidades sean algo escasas.

Nota final: 18,5/20

(La calidad de la comida y el servicio se valorarán con coeficiente doble).

El Club Allard

Calle de Ferraz, 2

28008 Madrid

915 59 09 39

www.elcluballard.com/








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