Rioja Alta S.A.: donde lo clásico sabe encontrarse con lo moderno
Hace muchos días que os tengo abandonados y este reportaje sobre Rioja me está costando más de lo esperado. Pero bueno aquí estoy de nuevo, y como dicen, más vale tarde que nunca.
Hoy toca hablar de una bodega con un especial significado para Rioja y para mí. En el caso de la denominación porque produce algunos de los vinos más emblemáticos y con más prestigio de España. En el mío porque desde niño he oído hablar a mi abuelo sobre el 890 y el 904 como las marcas favoritas de su padre, y ya se sabe que lo de casa siempre trae buenos recuerdos. Por estos dos motivos era obvio que había que ir a visitar sus instalaciones en el Barrio de la Estación de Haro. Además, la excepcional visita y la cata que nos hizo Samuel Fernández no tienen precio y mantienen el mito (los vinos también lo hacen, el Viña Ardanza 2001 ha sido uno de los que más nos han gustado últimamente en este nuestro blog: http://enopitecushispaniense.com/2012/03/22/vina-ardanza-2001-reserva-especial-un-rioja-de-esos-que-hay-que-tener/).
Empecemos con un poco de historia…
Una bodega a caballo de tres siglos
Mientras la filoxera hacía estragos en Francia en la segunda mitad del siglo XIX, Rioja se convertía en la primera región vinícola española en elaborar vinos con los métodos modernos importados de nuestros vecinos galos. En 1890, mientras Haro se convertía en una de las primeras ciudades en tener luz eléctrica ─con Jerez de la Frontera, otra capital enológica española─, en pleno Barrio de la Estación, donde ya se encontraban las bodegas López de Heredia o C.V.N.E, nacía la Sociedad Vinícola de la Rioja Alta. Sus fundadores fueron Daniel Alfredo Ardanza, Saturnina García Cid, Dionisio del Prado, Felipe Puig de la Bellacasa y Mariano Lacort. Esta sociedad pasó a denominarse sencillamente Bodegas Rioja Alta un año después y, en 1941, tomó su nombre actual: Rioja Alta S.A.
La historia de estas bodegas está repleta de efemérides notables o sencillas que van configurando su carácter. Sin duda las dos principales son la de su fundación en 1890 y la de la fusión con bodegas Ardanza ─propiedad del primero de los fundadores mencionados─ en 1904. Años tan fundamentales que tienen su propia marca y son hoy los dos buques insignia de la bodega: Gran Reserva 890 y Reserva 904. Por normativa se les hizo eliminar el primer número del año para no llevar a equívoco en las etiquetas. Etiquetas en las que desde casi el principio, 1892, figuró el logotipo de la empresa: el río Oña rodeado de robles.
Rápidamente, sus vinos se convirtieron en referencias enológicas en España y en el extranjero. En 1942 se registró la marca Viña Ardanza que hoy se ha convertido en su referencia más famosa. En 1950, tras más de medio siglo de elaboración propia, dejaron de fabricar sus propias barricas ─noble arte que recuperaron en 2002─. Años después, en 1974, crearon la marca Viña Arana, una de las más conocidas y a la vez más por descubrir, y en 1978 se registró, en honor de uno de los presidentes, Viña Alberdi, que cambió el nombre del tradicional Tercer Año. En los años ochenta empieza la aventura fuera de La Rioja con la compra de Lagar de Cervera en Rías Baixas, al que se añadirá Áster, que se funda entre 1990 y 1991, en Ribera de Duero. En estos años noventa la bodega deja de elaborar vinos jóvenes y en 1995 se hace cargo de Torre de Oña, en La Rioja Alavesa.
Hoy las bodegas Rioja Alta S.A. tienen más de 750 hectáreas de viñedo que se reparten en: Rioja Alta (518 ha), Rioja Baja (70 ha), Rías Baixas (75 ha) y Ribera de Duero (95 ha). El grupo sigue lanzado hacia adelante con una gran cantidad de sus vinos en el club de los “90” ─es decir, que tienen 90 o más puntos otorgados por los críticos más prestigiosos, sobre todo Parker y yo
, sí no he podido evitarlo─ y está presidido por Nicolás Alberdi, bisnieto de uno de los fundadores.
La bodega
Volvamos al presente. Rioja Alta es una bodega que se ha ampliado mucho pero a día de hoy su sanctasanctórum sigue estando en el centenario edificio del Barrio de la Estación, aunque su producción se realiza en sus modernas instalaciones de Labastida, a poquitos kilómetros. Allí, en depósitos de acero, elaboran: Viña Alberdi, Viña Arana, Marqués de Haro, Viña Ardanza, Reserva 904 y Gran reserva 890. Sus marcas más tradicionales y las que más me interesaba ver ─para otro momento dejaremos Torre de Oña y sus otras denominaciones.
En Labastida se realizan las fermentaciones alcohólicas y malolácticas del mosto obtenido por vendimias manuales en viñedos propios. El 85% de toda la uva es Tempranillo. Del mismo modo que la vendimia es manual para cuidar el producto al máximo, todos los procesos en la nave de Labastida son mediante gravedad. Hasta el año 1996 la producción del vino se hacía en las instalaciones de Haro en grandes tinos de madera ─estos se conservan e incluso se cuidan como si fueran a ser usados, que nunca se sabe─. Con las técnicas más modernas, y una más que inteligente utilización de la arquitectura, se contralan temperaturas, remontados, etc.
En la crianza se mantiene la tradición. Las barricas son siempre 100% de roble americano (salvo en el caso de Marqués de Haro), pese la actual preferencia generalizada por el roble francés. Se hacen en la propia tonelería, con maderas provenientes de bosques de Ohio y Kentucky. Hoy Rioja Alta S.A. tiene un parque de barricas de alrededor de 30.000, que se cambian cada cuatro años. Es decir que el 25%, nada más y nada menos que 7.500, son fabricadas todos los años por el maestro tonelero y su equipo. Por regla general se hacen trasiegas semestrales, siempre manteniendo la tradición riojana, es decir: a la luz de la vela.

Cabe destacar la nave Vigier ─en honor al primer enólogo de la casa─ donde hoy se cría durante seis años el famoso 890, el buque insignia, que luego pasará otros cinco reposando en botella.
Paseando por las instalaciones clásicas de la firma, además de miles de barricas y un botellero para el “descanso” de más de dos millones de botellas, encontramos los viejos tinos. Sobre ellos se ha construido un tejado, que deja ver la parte superior de estos, donde están las áreas de encuentro y de experimentación y se investigan diferentes formas de elaborar y criar el vino. De aquí saldrá el particular Marqués de Haro, el que podríamos denominar vino de garaje de la casa. No nos podemos olvidar de mencionar el “Joyero” donde conservan botellas de muchas de la añadas. La verdad es que “Joyero” queda más bonito que “Cementerio” como lo llaman en otras bodegas, y además lo tienen limpio como la patena.
Pero vayamos al meollo, que aquí lo que interesan son los vinos, ¿no?
Los vinos
En Bodegas Rioja Alta S.A. se embotellan los siguientes:
- Viña Alberdi, heredero del mítico Tercer Año. 100% Tempranillo con dos años de crianza en barrica, el primero en barricas nuevas y el segundo en barricas en su tercer año. Hoy se comercializa el 2006,
- Viña Arana, uno de los “hijos” más jóvenes de la bodega y considerado por algunos críticos como el gran desconocido e infravalorado de Rioja. Elaborado con 95% de uva Tempranillo y 5% de Mazuelo; una vez pasada la doble fermentación pasa tres años en barricas de tres años. Hoy se vende el 2004.
- Viña Ardanza ─que catamos y del que luego hablaremos un poco más─ es el vino con más proyección de la bodega y el que ha sufrido el lavado de cara más profundo en su presentación. Elaborado con un 80% de Tempranillo y un 20% de Garnacha, que se crían por separado, la primera treinta y seis meses y la segunda treinta, en barricas de cuatro años para la primera variedad y de dos y tres para la segunda. Hoy se vende también el 2004.
- Marqués de Haro, como hemos dicho el vino experimental, el vino de garaje de la bodega. Elaborado con 85% de uva Tempranillo y 15% de Graciano. La primera pasa doce meses en barrica, el 60% de roble francés nuevas y el 40% americanas. La Graciano solo en americana nueva. En la actualidad encontramos en el mercado el 2005.
- Gran Reserva 904, en este caso ya entramos en el primero de los dos vinos más tradicionales y de alta gama, con 90% de Tempranillo y 10% de Graciano. Pasa cuatro años en barrica y hoy el más reciente que se vende es la añada 1998.
- Gran Reserva 890, 100% Tempranillo, pasa seis años en barrica y hoy podemos comprar la añada 1995.
De estos dos últimos me compré una botella para hacer una cata lo antes posible…
Estos son sus vinos. Marcas muy conocidas por todos y referencias esenciales en la denominación Rioja. Pero la visita no se queda aquí.
Samuel, después de este estupendo recorrido por la historia, la bodega y los vinos, nos llevó a la sala de cata. Ahí catamos juntos vinos de cada una de las bodegas de Rioja Alta S.A. Por lo tanto hicimos un viaja a Rioja Alta, a Rioja Alavesa, a Galicia (Rías Baixas) y a la Ribera del Duero. De todos haré una ficha de cata pero os adelanto las notas:
El Lagar de Cervera 2011, D.O. Rías Baixas, un 77/100; el Viña Ardanza 2004, un 90/100, casi tan fabuloso como el estupendo 2001; Áster Crianza 2006, D.O. Ribera de Duero, un 80/100, y el Torre de Oña 2007, D.O.C. Rioja (pero en este caso de La Rioja Alavesa), un 79/100. Una fantástica cata que os detallaré en próximas semanas y que certificaremos con un par de botellas de Viña Ardanza 2004 que me traje también para Madrid.
Conclusión
Visita recomendada y obligada a una bodega donde se producen grandes vinos clásicos de Rioja elaborados aunando lo más moderno con lo más clásico. Sin duda se trata de un lugar donde se guarda la esencia riojana siempre con la máxima calidad. Ya tengo ganas de catar esos 890 y 904 para disfrutarlos y contaros la experiencia, que a buen seguro tiene que ser fabulosa.
No me queda más que dar las gracias a Rioja Alta S.A. y, sobre todo, a Samuel Fernández que se pasó toda la mañana con nosotros para enseñarnos todas la instalaciones y soportar una tras otra, y sin perder la sonrisa, mis interminables preguntas. ¡Así que muchas gracias!
Rioja Alta S.A.
Avda. de Vizcaya, 8
26200 Haro, La Rioja
¡Qué disfrutéis!

¡Qué disfrutéis!







