El miércoles, tras no ganar un duro a la lotería, estuvimos en una fantástica cata en la tienda de vinos Vinarium, en Capitán Haya 22 y me gustaría dejar el análisis de ella cuando aún está fresca en mis sentidos.
En primer lugar es un modelo de cata que ya hemos hecho un par de veces y resulta interesante por los vinos que puedes probar. Cada catador pone 20€ y con el bote compramos las botellas que nos interesa catar. Además el director de cata puso un par de botellas más y uno de los catadores trajo una botella. El nivel de los catadores era además lo suficientemente elevado como para poder degustar y comentar con bastante tino. Empezamos.
Vino I: Blanco del curso del que ya os he hablado 2010 100% Verdejo
Este vino lo catamos a ciegas. Lo trajo una compañera del curso sin decirnos nada y nos lo sirvieron. Por lo tanto no sabía que era su padre y pude ser más objetivo y duro con él. Y lo fui.
En el apartado visual era de color pajizo con cierta intensidad lumínica. Estaba limpio y su lágrima era escasa. En cuanto al aroma lo marcaba con cierta intensidad pero sin pasarse y no mostraba contaminación alguna. La complejidad aromática tardó demasiado en salir y no la pudimos apreciar en toda su viveza hasta la mitad de la cata, allá por el cuarto vino. Al principio un suave aroma a mantequilla y uno más fuerte a infusión, propios de la lías con las que estuvieron un par de semanas en depósito. Tiempo después ya se apreciaban aromas más frutales de cítricos y manzanas. En boca era rápido y poco pesado, y por desgracia no marcaba demasiado bien los ácidos, por lo que no resultaba equilibrado. Era suave pero poco sabroso y sin prácticamente volumen. En todo caso se dejaba beber y para haberlo hecho en un par de meses no está nada mal ¿no? Probablemente necesita reposar aún algo en botella.
Vino II: CastellRoig 2007 D.O. Penedés 85% Tempranillo y el 15% restante Cabernet Sauvignon y Merlot.
Con este vino empezamos con los tintos que ya no dejamos durante el resto de la cata. El vino tenía color cereza y capa media, era luminoso y presentaba cierta evolución al inclinar la copa. Presentaba algún poso pero estaba limpio. Aromáticamente resultaba intenso, con fuerza, pero un olor a azufre contaminaba la integridad aromática, probablemente debido a una utilización excesiva del sulfuroso durante todo el proceso de elaboración. Tapados se notaban notas de frutos rojos y algo especiado. En boca pasaba con cierta rapidez y aunque tenía cierto peso fallaba en el equilibrio ya que saltaba en la lengua y denotaba más amargor que acidez. Resultaba por tanto algo áspero y verde. No resultaba sabroso al ser demasiado secante.
Vino III: Victorino 2007 D.O. Toro 100% tinta de Toro
A la vista era un vino oscuro aunque no tanto como muchos otros Toro. Era muy intenso, con lágrima potente y mostraba cierta evolución no demasiado marcada. Aromáticamente era muy intenso. Necesitó de cierta oxigenación al tener una cierta contaminación sulfurosa. Con el tiempo la complejidad aromática se fue abriendo, pudiéndose apreciar aromas a moras y fresas maduras y un cierto fondo de especias, en particular pimienta. En boca fallaba más. Pasaba con demasiada rapidez y aunque equilibrado marcaba demasiado los amargos. En todo caso resultaba demasiado áspero aunque era más sabroso que el anterior. Molesto por cierto aroma herbáceo en boca que era lo que más permanecía. Con el tiempo y al finalizar la cata no había mejorado demasiado. ¿Sería esta botella en particular? Si no es el caso el vino tenía una mala relación calidad precio ya que estaba a unos 27€
Vino IV: Valenciso 2001 D.O.C. La Rioja 100% Tempranillo
El vino tenía un color granate con una opacidad media, estaba bastante evolucionado hacia un color más anaranjado en el ribete. Eso sí aún era intenso y luminoso. Si bien los aromas no eran especialmente intensos sí era enormemente integro, sin la menor contaminación. Tenía un buen abanico odorífero, frutal cercano al de las ciruelas maduras y aceitunas, y aromas de maderas exóticas como el sándalo, y tostados. Al tenerlo en la boca su concentración era buena pero sobre todo tenía muy buen equilibrio y llenaba toda la cavidad bucal. Muy sabroso y suave, con la astringencia necesaria y buena salivación al tragar, mientras que el vino permanecía marcando por tanto la longitud.
Vino V: Viña Ardanza 2001 D.O.C. La Rioja 85% Tempranillo, 10% Mazuelo y 5% Graciano.
Este también lo catamos sin saber que era. Vino luminoso de capa baja y evolucionado. Aromáticamente era intenso aunque menos que el anterior, estaba limpio y era bastante complejo con aromas balsámicos, de fruta confitada, lácteos y regaliz. En boca marcaba muy bien la acidez siendo un vino equilibrado, concentrado y con recorrido. Además era sedoso y sabroso con mucha longitud en boca. Un clásico al que han remozado el diseño exterior pero que me sigue encantando.
Vino VI: NDQ 2007 D.O. Jumilla 100% Monastrell
Otro que catamos a ciegas. Visualmente era intenso con una capa bastante alta y algo evolucionado, mucha lágrima. Sus aromas eran muy intensos e integros con bastante complejidad al poder apreciar aromas a frutas, a chocolate, a melaza y a mermeladas, un vino muy dulzón en nariz. Era un vino muy concentrado y voluminoso que se paseaba lentamente por toda la boca. Era suave aunque no sedoso como el anterior aunque sí muy sabroso y largo. Un vino que me sorprendió gratamente.
Vino VII: Quinta Sardonia 2007 D.O. Castilla y León Tinta fina, Cabernet Sauvignon, Merlot, Syrah, Cabernet Franc y Malbec. 
Este es el vino que elegí yo ya que me apetecía mucho catarlo. Era un vino de capa alta, limpio y con lágrima potente, mostraba cierta evolución. Los aromas eran muy intensos y nítidos, se percibían notas de tabaco, carne asada, regaliz y chocolate, con cierto aroma frutal muy de fondo, era por tanto complejo. En boca era potente, equilibrado y de largo recorrido. Astringente por su tanicidad pero suave, con una buena sabrosidad y gran longitud. En todo caso un vino interesante pero de carácter muy internacional, sin personalidad hispana.
Vino VIII: Quom 2006 D.O. Montsant 40% Merlot, 40% Cariñena, 10% Garnacha y 10% Cabernet Sauvignon.
Ya desatados abrimos una octava botella de un vino interesante y difícil de encontrar en Madrid. Visualmente presentaba una capa media y bastante intensidad. No estaba evolucionado. Los aromas eran vivos y limpios percibiéndose cereza, romero y ahumados/tostados. En boca tenía bastante peso y volumen, igualmente con un equilibrio más que decente. Resultaba suave y bastante sabroso permaneciendo en boca lo necesario. Un vino con una magnífica relación calidad precio ya que cuesta unos 10€.
En teoría íbamos a catar cuatro o cinco vinos. Acabamos catando ocho y brindamos al final con un espumoso de lo cómodos e interesados que estábamos, eso sí, terminamos un pelín perjudicados.
¡¡¡A disfrutar de las navidades y felices fiestas!!!
