Vinos blancos españoles fermentados en barrica

9 02 2011

El lunes tuvimos, en nuestro curso del Círculo matritense, una interesante cata de vinos blancos fermentados en barrica. Son éstos sin duda muy diferentes a los blancos jóvenes. Tienen por lo general más cuerpo, mayor complejidad y untuosidad, y sobre todo mejor envejecimiento aunque sin duda son menos frescos y por ende algo menos comerciales. Algún día hablaremos de como se hacen ya que se trata de un proceso, sin duda, interesante.

Pasemos a la cata que es lo que nos interesa:

Vino I: Jaume Serra Chardonnay fermentado en barrica 2009; D.O. Penedés; bodegas de la familia García Carrión; alcohol: 13%; precio alrededor de 4,50€

De color amarillo pajizo bastante intenso con ciertos reflejos verdes y una lágrima aceptable.

Los aromas tienen una intensidad media y son limpios aunque no son complejos. Se perciben los aromas varietales con claras referencias cítricas, de manzanas verdes, también hay una ligera sensación oleosa y de frutos exóticos, estos dos últimos aromas algo más perceptibles en retronasal pero sin demasiada intensidad. No se aprecia prácticamente la madera.

En cuanto a la estructura en boca el vino es bastante voluminoso gracias al alcohol pero es algo desequilibrado ya que no marca bien los ácidos además resulta ligero. Es suave pero pero poco sabroso y demasiado corto. Desde luego no es un vino con mucha personalidad pero sí tiene un buen precio.

Nota: 56/100

Vino IIPalacio de Bornos Verdejo fermentado en barrica,  2009; D.O. Rueda; bodegas Palacio de Bornos; alcohol: 13%; precio alrededor de 7 €

Algo más brillante que el anterior también es color pajizo con brillos verdosos más intensos, también tiene más lágrima.

Los aromas de este Palacio de Bornos tienen bastante fuerza y desde luego están limpios aunque hay que agitar bien para sacarlos realmente a relucir. Es sin duda más complejo aunque la varietal predomina con fuertes aromas herbáceos y cítricos. Los aromas algo tostados y mantecosos nos dan la pauta de la fermentación en barrica sobre todo en boca. Con el tiempo se abre más y se aprecian también aromas balsámicos y de heno.

Tiene una estructura bastante notable ya que es un vino voluminoso, concentrado y marca bien los ácidos por lo que resulta equilibrado. Es suave pero no demasiado sabroso y desde luego resulta algo corto por lo que su riqueza no es tan buena como su estructura. Eso sí parece un vino estable y con cierta personalidad y sobre todo con una buen relación calidad precio.

Nota: 67/99

Vino IIINekeas Chardonnay fermentado en barrica 2009; D.O. Navarra; bodegas y viñedos Nekeas; alcohol: 12%; precio alrededor de 7,50€ 

Algo más tenue que los anteriores sigue con los colores pajizos pero con menos verdes, sí es un vino limpio.

Los aromas son intensos e íntegros con una complejidad aceptable. Es notable el aroma a conservas de sardina que el vino puede haber tomado durante la fermentación en barrica, se notan también los aromas de pan, levaduras, ahumados y oleosos, con la agitación se consiguen percibir los aromas varietales de naranjas y manzanas. Se notan también ciertos aromas de madera agradables.

Estructurálmente es un vino voluminoso y bastante concentrado aunque con una acidez muy baja que rompe completamente el equilibrio haciendo que se note demasiado el alcohol. Aunque sí es suave la falta de acidez conduce también a una cierta carencia de sabrosidad. Es un vino más interesante en cuanto a sus aromas que en boca.

Nota: 63/100

Vino IV: Viña Real Viura fermentado en barrica 2008; D.O.C. Rioja; bodegas CVNE; alcohol: 13,5%; precio alrededor de 12€

Amarillo como los anteriores pero bastante menos intenso .

Los aromas son poco intensos pero sí limpios. Se notan aromas de piña, mucha vainilla proveniente de la barrica, cierta manzana y un toque balsámico, no es especialmente complejo.

Pese a su grado alcohólico no es un vino demasiado voluminoso aunque sí marca bien la acidez por lo que sí resulta equilibrado, pero la estructura queda algo desmontada por la excesiva ligereza del extracto. Es suave que no sedoso, sabroso sin pasarse y de longitud media. Se nota que es un vino blanco de Rioja y el precio comparado con los anteriores es un poco elevado.

Nota: 56/100

Vino V: Viñaredo Godello fermentado en barrica 2007; D.O. Valdeorras; bodegas Santa Marta; alcohol: 13%; precio alrededor de 12€

En este caso se trata de un vino con un color más dorado que pajizo con fuertes reflejos verdosos, además de limpio es muy brillante. 

Los aromas son de intensidad media y limpios, aunque con cierto aroma a reducción que no resulta desagradable, pero sobre todo tienen una gran complejidad. De primeras se aprecian con fuerza aromas cremosos, de pan tostado y mantequilla típicos de la fermentación en barrica y la crianza sobre lías. El vino se abre con rapidez y aparecen tras los anteriores aromas a frutos maduros, vainilla, coco, de flores blancas y sobre todo un reconocible aroma anisado.

Su estructura en boca también es buena. Es un vino voluminoso equilibrado y concentrado, incluso pungente. Es muy suave y bastante largo pero sobre todo resulta muy gustoso. Me ha parecido un vino con personalidad, estable y sobre todo con una buena relación calidad precio.

Nota: 76/100

Vino VI: Dehesa del Carrizal Chardonnay fermentado en barrica 2007; bodegas Dehesa del Carrizal; alcohol: 14%; precio alrededor de 11 €

Un vino con un color casi de limón muy intenso, con una lágrima muy potente.

Los aromas son su principal virtud. Son intensos y limpios con gran complejidad. Fuertes aromas a naranja y otros cítricos típicos de la Chardonnay, olores mantecosos y de pan provenientes de la fermentación en barrica y la crianza sobre lías y cierto aroma a madera y a piña en boca.

En boca el vino pierde algo ya que si bien es voluminoso debido a su alto grado alcohólico resulta poco equilibrado por su falta de acidez y resulta algo ligero. Es un vino suave y bastante largo pero no te hace salivar. Un vino demasiado dulce que parece más un zumo que un vino.

Nota: 65/100

Una cata interesante de este tipo de vinos a veces demasiado poco conocidos en España. Me gustará seguir hablando de ellos en próximas entradas y por ende, catarlos.

¡¡¡Qué disfrutéis todos!!!

 





Una cata de Rioja jóvenes y clásicos

27 01 2011

El otro día en el curso hicimos una cata de vinos de la D.O.C. Rioja. Dos jóvenes de maceración carbónica y tres clásicos, pero que muy clásicos. He aquí las conclusiones a las que llegamos.

Empezamos con un Luberri de las bodegas Monje Amestoy del año 2010 que se vende desde hace poco ya que acaba de salir al mercado por unos 6€. Como se espera de un vino de este tipo estaba muy cubierto y tenía un fuerte ribete violáceo que marcaba su juventud era bastante luminoso además. En nariz era un vino con una gran intensidad aromática pero con escasa complejidad que se centraba en el carácter frutal (de fresas frescas o incluso de chicle de esta fruta), algo floral y bastante herbáceo, no mostraba contaminación aparente. Los 13,5 grados de alcohol le daban cierto volumen y al ser bastante ácido también resultaba suficientemente equilibrado aunque no tenían concentración en boca. En cuanto a su riqueza resultó excesivamente áspero (lo que suele ser una característica de estos vinos que no suelen ser suaves) y muy corto aunque sí resultaba algo sabroso. No podemos juzgar la estabilidad ya que está recientito y no resulta especialmente original. No tiene mal precio, pero obviamente no es ninguna joya.

Nota: 55/100

 

El siguiente vino de la cata fue otro carbónico, en este caso un 2009 de la marca Término de Ugarte, también con 13,5% de alcohol y por unos 5€ de precio. Como podremos ver era un vino que ya debería haberse bebido hace tiempo como ocurre con la mayoría de los carbónicos. El vino ya carecía del ribete violáceo y estaba bastante evolucionado aunque aún conservaba cierta luminosidad. En cuanto a los aromas estaba perfectamente contaminado por aroma sulfuroso parecido al de aguas residuales que tapa todo olor que pudiera quedar a fruta, por lo tanto si bien era intenso era un vino contaminado aromáticamente y plano. En boca el alcohol le daba cierto volumen y aún marcaba algo la acidez, pero otra igualmente era corto y ligero. Era también algo insípido y un poco picante. Por lo tanto un vino que tendría que haberse bebido hace tiempo ya que había perdido su aroma frutal y su sabrosidad.

Nota: 37/100

Tras el paso por los vinos de maceración carbónica, empezamos con los vinos de corte más clásico.

En primer lugar catamos un Viña Pomal reserva centenario de 2006. A la vista era un vino de color granate con cierta evolución a tonos anaranjados en el ribete peromuy luminoso y de capa media/alta. Los aromas eran de intensidad media y estaban algo afectados por exceso de madera, la complejidad quedaba reducida por este dominio del roble sobre el fondo de clavo y vainilla, también aportados por la barrica, y solo se percibía cierto aroma a fruta oxidada procedente de etapas anteriores a la crianza durante la elaboración. Era un vino amplio y sostenido en boca aunque algo ligero. Su mayor problema era la aspereza que presentaba en boca ya que iba más allá de la astringencia de los taninos, defecto presentado por un exceso de contacto con la barrica (¿vieja a lo mejor?), por otro lado si resultaba algo sabroso y en boca si presentaba algo más el aroma a fruta madura y sin duda era un vino largo.

Nota: 58/100

Continuamos con un Coto de Imaz Reserva 2004 de bodegas El Coto con un precio de alrededor de 10€. En copa era un vino algo descubierto y bastante evolucionado lo que denotaba cierto envejecimiento aunque si conservaba intensidad lumínica. Los aromas estaban al principio algo contaminados por reducción y aunque no desapareció del todo sí mejoró con la oxigenación en copa. De intensidad media el aroma a madera era menos agresivo que en el anterior y presentaba cierto aroma húmedo agradable. Su graduación de 12,5% lo hacía algo estrecho en boca. Marcaba bien la acidez dándole bastante equilibrio pero la falta de extracto lo hacía algo ligero. El vino mejoraba sus cualidades al ser suave y bastante sabroso con una buena longitud.

Nota: 56/100

Terminamos la cata con otro clásico entre los clásicos: un Viña Tondonia reserva de 2001 que se puede encontrar por algo más de 18€. En copa presentaba cierta evolución del granate al teja en el ribete, obvia dados los 10 años que casi tiene el vino, eso sí, aún era un color intenso. Los aromas eran de intensidad media, resultaban absolutamente limpios y resultaban suficientemente variados con notas de droguería, balsámico, cierta madera, tostados y cierto aroma de fondo a ciruelas pasas. Algo ajustado y ligero en boca sí estaba perfectamente equilibrado marcando bien los ácidos. En riqueza también destacaba ya que era suave pero sobre todo muy sabroso y largo. Un vino clásico, clásico, de Rioja de esos de toda la vida.

Nota: 68/100

No han sido notas especialmente altas, sobre todo para los primeros carbónicos que personalmente no son mis vinos favoritos, pero son vinos de esos de toda la vida, de los que hemos bebido una y cien veces en comidas familiares, por lo que si me traen buenos recuerdos y recuerdan una forma de hacer vino que hoy no es la más en boga.

¡¡¡A disfrutar que en breve llega el fin de semana!!!






Tempranillo

25 01 2011

Hoy volvemos con las variedades de uvas para hacer vino. En este caso retomamos una uva fundamental en los vinos tintos españoles: la tempranillo.

Se trata de otra de las uvas más típicamente española y se la considera como la más noble de nuestro país. Históricamente se creía que tenía cierto parentesco con la Pinot Noir pero parece ser que no, que es una uva autóctona, originaria de la Meseta. En todo caso los textos más antiguos que hacen referencia a ella son del siglo XIII, es decir en plena edad media. El libro de Alexandre, escrito en estos tiempos, menciona ya a esta variedad de uva como una de las mejores de Castilla. Hasta bien entrado el siglo XVI la tempranillo era ya una uva importante en la elaboración de los vinos españoles pero quedaba concentrada en la meseta norte y en la zona de Valdepeñas, lugares donde más se marca el clima continental en la Península. En el siglo XVII llega a América donde se la conocerá por Valdepeñas. Es en el cambio del siglo XIX al XX cuando se extiende más cobrando cierta importancia en California y llegando a ser un cultivo potente en Australia. En España aun hoy sigue siendo una de las uvas más extendidas y sin duda es referencia de dos de las denominaciones más prestigiosas de nuestro país: La Rioja y Ribera de Duero.

A parte de España hoy podemos encontrar viñedos de tempranillo con relativa frecuencia en las zonas vinícolas del Alentejo y Douro portugueses, en Argentina, Chile y México. En California ha quedado bastante relegada por su clima más benigno que el continental mesetario, pero desde los noventa ha tenido un repunte de prestigio y su producción se ha doblado en zonas vinícolas conocidas como Sonoma o por ejemplo las más de 480 hectáreas plantadas en el valle de San Joaquín.  En Australia existen más de 200 marcas que fundamentan sus vinos en la Tempranillo.

En nuestro país es la variedad principal en: Calatayud, Cigales, Cuenca del Barberá, Costers del Segre, La Mancha, Penedés, Ribera del Duero, Rioja, Somontano, Utiel-Requena, Valdepeñas y vinos de Madrid. En todo caso es la uva más extendida de España siendo uva permitida y/o recomendada en veintiocho de las cincuenta y cuatro denominaciones de origen españolas.

En cuanto a la planta es una vid especialmente sensible al clima y el fruto variará mucho según el clima de cada año dando por tanto añadas muy irregulares en comparación con otras especies. El exceso de lluvia dará uvas muy gordas que darán vinos de menor calidad por ejemplo. Lo mejor para la tempranillo es un clima continental con las variaciones térmicas y la baja pluviosidad de la meseta o de la Rioja. Es decir insolación fuerte de día y bajas temperaturas nocturnas, con una gran amplitud térmica.

Los vinos producidos con Tempranillo tienden a adolecer de ciertas carencias de acidez aunque está equilibrada de azúcares y color. Esta falta de acidez que puede afectar muy negativamente al equilibrio del vino en boca, lleva a que sean raros los vinos varietales de Tempranillo. Esta uva, de la que hoy hablamos, suele acompañarse de un porcentaje de uvas más ácidas como la garnacha, la mazuela, la graciano, la merlot o la cabernet-sauvignon. En todo caso da vinos estables y buenos para crianza aportando aromas de bayas rojas, de ciruela madura, de tabaco, de cuero suave, de vainilla y aromas herbáceos. Es muy buena para la crianza de los vinos en barrica ya que los vinos son estables y la madera aporta y desarrolla sus propiedades.

Al estar tan distribuida por toda la geografía nacional hoy en día es un uva con multitud de sinónimos:  tinta del país en la Ribera del Duero, aragonés en Aragón, cencibel en Castilla la Mancha y Madrid, ull de Llebre en Cataluña y un largo etc. Recientes estudios genéticos han demostrado que incluso la famosa tinta de Toro es una variedad tintorera de tempranillo.

Sin duda se trata de una variedad puramente española, es una uva elegante aunque irregular. Algunos de los vinos más prestigiosos y clásicos de España están elaborados con tempranillo como el Vega Sicilia, el Marqués de Riscal o el Aalto entre muchos otros. También se pueden encontrar opiniones por el mundillo enológico sobre el lastre que esta uva representa para el vino español en el mercado internacional. Su irregularidad y la excesiva dependencia de muchos vinos por esta uva pueden a veces cerrar las puertas de mercados más acostumbrados a vinos de corte más francés. En todo caso se trata de una gran uva que puede producir añadas espectaculares y vinos muy elegantes.

¡¡¡A disfrutar del martes!!!





Una casi cata con restos de navidad

19 01 2011

El 8 de enero nos reunimos unos cuantos amigos para compartir los restos de las vacaciones navideñas y sobre todo bebernos unas cuantas botellas de vino y disfrutarlas. En este caso la comida es casi lo de menos ya que restos significaba jamón, lomo, patatas fritas, los quesos que sobraron, aceitunas, polvorones etc. vamos sin demasiada cocina por detrás, por no decir nada. Sí resultan más interesantes los vinos que catamos, más bien medio catamos ya que no nos pusimos a tomar notas ni a valorar, y entre seis nos bebimos cinco botellas (algunos más que otros) que termina siendo divertido pero poco profesional para valorar con una nota… al menos digo yo.

Empezamos con una botella de Osca Garnacha blanca del que ya os he hablado con anterioridad, que sencillamente es un vino blanco bueno, interesante y con una magnífica relación calidad precio.

La segunda botella que abrimos fue un 12 Volts 2009, D.O. Vi de Mallorca, —una denominación que cada vez me parece más interesante y es de esas poco explotadas en Madrid—. Se trata de un vino elaborado con una mezcla de uvas locales como son la Callet y la Fogoneu, con uvas francesas de gran prestigio, en este caso Cabernet-Sauvignon, Merlot y Syrah. Parece ser que se trata de la tercera añada de este vino que está teniendo bastante éxito comercial, lo que se entiende. Con un precio que ronda los 15€ se trata de un vino bastante redondo que aporta gran frescura en boca. Tengo otra botella en casa y espero hacer una ficha de cata de él en breve.

Seguidamente abrimos una botella que me compré en nuestro viaje a Somontano del que ya he hablado también, pero que no se trata de una botella oscense, sino madrileña. Se trata de Las moradas de San Martín. Initio 2005 D.O. vinos de Madrid, una bodega que lleva el mismo nombre y que es propiedad del grupo Enate. Una sorpresa mayúscula. Un vino magnífico a 12€ con 85% de Garnacha y el resto mitad y mitad Cabernet-Sauvignon y Syrah. Un vino con mucha fuerza, con complejidad aromática y mucho volumen y longitud. Me compraré otra botella para hacerle una ficha de cata completa pero desde ya es una recomendación para todos.

La reunión seguía y continuamos con un gran clásico un LAN Gran Reserva de 2002, D.O.C. Rioja. Un buen exponente de esta denominación elaborado con 85% de Tempranillo, 10% Mazuelo y 5% Garnacha. Un vino tradicional sin duda pero no por ello muy interesante y bueno, además con un precio de alrededor de 20€ que no está nada, pero que nada mal para un vino de estas características, equilibrado con un bueno tanino que permite un vino sabroso y largo.

La noche continuaba por lo que abrimos la quinta y última botella. En este caso un conocido ya en este blog ya que se trata de la primera cata que hicimos: un Castell del Remei 1780 de 2005 que estaba tan bueno como la botella que le precedió hace cosa de un mes y a cuya reseña os remito.

Como veis disfrutamos bien de la noche, otra vez con bastante Garnacha.

¡¡¡A disfrutar amigos!!!





Marqués de campo Nuble Reserva de 2001

8 01 2011

Para la comida de reyes de este año abrimos una interesante Magnum que me regalaron en el trabajo: Marqués de Campo Nuble reserva de 2001. D.O.C. La Rioja. Bodegas Marqués de Campo Nuble hecho con Tempranillo y Garnacha. Con 13’5% de alcohol.

Lo abrí con tiempo y antes que vinieran mis invitados pude hacer una cata. Lo primero que hay que decir es que el vino mejoró sustancialmente tras un tiempo abierto y en la comida estaba aún mejor aun que durante esta cata.

Visualmente era un vino de capa ligera, transparente y limpio. El vino era de color cereza claro y muy estable. Su aroma bastante intenso e integro, este último parámetro mejoró con la perdida del ligero aroma a reducción al estar una hora abierto. Sus aromas mostraban cierta complejidad que también mejoró con la oxigenación. Se notaban aromas de mermelada de frutos rojos, melaza, violetas y un ligero aroma a regaliz y a pimienta. En boca era equilibrado con una buena acidez, algo voluminoso pero no demasiado concentrado. Era sabroso produciendo salivación una vez tragado, era sedoso y bastante largo.

Un vino que no resulta sorprendente pero que sí merece una buena nota y que es agradable de beber:

Nota: 80/100





Nochevieja comiendo y bebiendo bien.

5 01 2011

Con toda probabilidad es un poco tarde para hablar de Nochevieja ya que estamos a punto de llegar a Reyes, pero la verdad nos lo pasamos muy bien y quiero dejar constancia.

La verdad es que nos pusimos como el quico, hasta arriba de magníficas viandas y de buenos vinos y bebidas espirituosas. Empezamos con aperitivos que ya prácticamente eran una comida: jamón ibérico, tacos de salmón ahumado, boquerones en vinagre, patatas fritas, espárragos Cojonudos, etc. Regamos estas maravillas con un par de botellas de vino blanco, dos de Osca Garnacha Blanca magníficas y del que espero hacer una ficha de cata en breve y una de Enate Chardonnay bastante más normalita. Con ganas de comer y disfrutar más, nos sentamos a la mesa donde de primero comimos unas espectaculares briouates, unas de morcilla y otras de queso, elaboradas por una buena amiga. Por mi parte aporté un Roast Beef que, aunque jugoso me quedó un poco demasiado hecho para mi gusto, acompañado de una salsa de reducción de Pedro Ximénez y chalotas que la verdad me salió deliciosa, de guarnición puré de patatas con apio. En la mesa nos pasamos al tinto. Empezamos con una botella de The Chocolate Block 2008 sudafricano que hace honor a su nombre aunque me pareció mejor una botella de 2007 que tomé hace seis meses. De ahí pasamos a la Rioja primero una botella de Egomei 2005 que estaba muy bien, aunque con tanta carne, comida y vinos anteriores ya no estábamos para mucha cata ;-) y un Mauro 2004 que como siempre es una apuesta ganadora. De postre una buena tabla de quesos franceses, dulces navideños y un sorbete de limón con cava y vodka… La entrada del año la celebramos con uvas como mandan los cánones y brindamos con una botella de champagne Henri Abelé.

Mientras el resto del grupo que celebrábamos el año se pasaba a los gin-tonics y cubatas varios, yo seguí con vino —fundamentalmente porque últimamente las copas me sientan fatal sobre todo después de beber vino en cantidad—. En este caso un vino navarro, un Eolo Syrah que se quedó, obviamente un poco pequeño ante los vinos anteriores, y sufría de exceso de sulfuroso. Finalmente no nos recogimos hasta las 6h30 de la mañana convirtiendo una vez más al primer día del año en un día perdido ya que nos levantamos a las 15h30 bastante perjudicados.

Os dejo una foto con los restos “enológicos” de la entrada de año.

 

¡¡¡A disfrutar del año 2011!!!





Las Tinajas, Granada

18 12 2010

Uno de los fundamentos del buen vivir, es el buen comer, nadie me lo negará. Es por esto mismo que pretendo, desde mi modesta opinión, incluir de vez en cuando la crítica personal de los restaurantes en los que haya comido o cenado, para qu queden todos reunidos en este blog.

Si habéis seguido este blog sabréis que acabo de estar en la ciudad de Granada, capital del reino Nazarí hasta 1492. Durante nuestra estancia nos han agasajado con una magnífica comida en un restaurante que los propios granadinos consideran uno de los mejores de su ciudad: Las Tinajas.

Nos comimos el menú degustación granadino que os adjunto:

Remojón * Sopa de almendra a la Alpujarreña * Rollitos de berenjena rellenos de setas y Jabugo gratinados al queso * Supremas de rape con pasas, piñones y cebollitas al vinagre de Jerez * Solomillo de ternera con setas y Jabugo, al Jerez * Tulipa de helado de crema de arroz con leche con fondo de chocolate * Tarta morisca de almendras y frambuesas

Vamos que nos pusimos como el mismo quico. El remojón estaba fresco y sabroso, realmente agradable como entrante (aunque me manché la corbata); personalmente la sopa de almedra fue lo que más me gusto, con una textura perfecta; el resto de los platos, hasta la tarta estaban correctos. La Tarta morisca estaba espectacular, y eso que no soy muy goloso.

En todo caso se trata de un restaurante tradicional donde puedes encontrar platos granadinos de calidad.  Pudimos ver la carta, que no era especialmente original pero donde todo el mundo puede encontrar algo que le guste. La carta de vinos era decente pero excesivamente clásica, como no invitamos nosotros y elegía otro, tomamos un Coto de Imaz reserva del que la primera botella que nos sirvieron había que haberla consumido hace un par de años y la segunda no estaba mal del todo, dentro de ser un Rioja clásiquete, clásiquete.

En todo caso:

Lo mejor: el servicio, rápido y atento, aunque el servicio del vino no fue el adecuado.

Lo pero: no sé si sería por las fechas, pero el ruido.

Al haber sido educado en el sistema francés clasificaré sobre 20 para dar una idea de lo que me pareció. Este es el primer restaurante así que si las calificaciones son un poco bajas en parte será para compensar con otros que puedan gustarme más:

Calidad de la comida: 16/20; servicio: 16/20 (por lo del vino); diseño: 11/20 (demasiado típico y clásico para mi estilo); ambiente: 11/20 (por el ruido); carta de vinos: 14/20 (un poco demasiado clásica); calidad precio 14/20

Nota final: 14/20

(calidad de la comidad y servicio se valorarán con coeficiente doble)








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